martes, 19 de enero de 2010

IVAN THAYS - UN LUGAR LLAMADO OREJA DE PERRO

Editorial: Anagrama
Páginas: 213
Año: 2008

Cada uno toma las decisiones que toma y tiene que hacerse responsable de ellas así como asumir las consecuencias de sus actos. Viene esto a cuento por el jurado del Premio Herralde de Novela, que seguro que habrán tenido muy buenas razones para darle el premio a “Casi nunca” de Sada y no a este pequeña joya que es “Un lugar llamado Oreja de Perro”. Este breve novela es tan buena que,
 quiérase que no, te obliga a perder horas de sueño para poder disfrutarla. Se lee con suavidad, porque está escrita con elegancia y simplicidad, que no simpleza, y contiene una historia que subyuga al lector desde el primer momento.
En esta narración se cuenta la historia de un reportero de revista (con un pasado de presentador televisivo) que recibe el encargo de trasladarse junto con su fotógrafo, entre cínico y descreído, Scamarone a las irrespirables alturas de un poblado deprimido del Perú para cubrir allí la información de una visita del presidente Toledo (ya en horas bajas) en el marco de su “programa social” y de una Comisión de la Verdad sobre la vulneración sistemática de los Derechos Humanos que tuvo lugar desde los años ochenta.
Desde el albergue de esa aldea opresiva situada a más de tres mil metros de altitud, tomada por policías y militares que inspiran más miedo que seguridad (son precisamente los verdugos de esos “cholos”), la delegación de periodistas aguarda al gobernante que no acaba de llegar.
El tiempo de esa espera dará para que comprendamos que ésta es realmente la historia de dos pérdidas, no sólo la padecida por aquella población, sino otra mucho más personal e íntima, irreparable, insuperable en la vida del protagonista: su hijo Paulo, que murió de repente con sólo cuatro años. Sabremos también, desde esas altitudes inhumanas, que su actual mujer, Mónica, la madre de aquel niño, está en trance de separarse de él, e incluso tal vez ya lo haya abandonado.
Un texto, en definitiva, detallado e intenso, lleno de dramatismo pero también salpicado de momentos de humor. No se lo pierdan.



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